
HASTA
LO INSENSIBLE ADORA
Zarzuela de Antonio de Literes en versión de concierto
Antonio de Literes es conocido por su excelencia en música teatral tanto
como en la de cámara y la religiosa. Esta zarzuela, hasta ahora
prácticamente desconocida, es de una calidad musical
extraordinaria, tanto que se escenificó con gran éxito en
numerosas ocasiones durante el siglo XVIII; desde entonces, ni
se ha vuelto a representar ni se ha interpretado su música.
Argumento:
La ninfa Clicie, abandonada de su amante el dios
Apolo, pide a Diana que la ayude a vengarse de otra ninfa,
Leucótoe, de quien Apolo se ha enamorado perdidamente. Leucótoe
queda convertida en el árbol del incienso y Clicie, desdeñada de
Apolo, abandonándose a la tristeza se postra inmóvil en el suelo
donde acaba echando raíces y convertida en girasol.
El título de la obra
alude al hecho de que las dos ninfas, convertidas en árbol de
incienso y girasol, siguen adorando a la divinidad a pesar de
que ahora ya pertenecen al reino vegetal, y por lo tanto insensibles. Una lo hará en forma de condensada nube de
incienso que sube hasta el altar de Apolo y la otra con su girar
continuo para mirar al sol, astro al que representa Apolo en la
mitología clásica. Y es que “para crédito de amor, hasta lo
insensible adora”, como reza el verso que corona la obra.
La música:
El estilo de Literes
aúna sabiamente la tradición hispana con las nuevas tendencias
de la ópera italiana, favorecida desde la entronización de la
casa de los borbones en 1700. Así lo reflejó Benito Jerónimo
Feijoo en su "Teatro crítico universal" (1726) cuyos elogios a
nuestro músico no podemos dejar de transcribir: "Algunos
extranjeros hubo felices en esto, pero ninguno más que nuestro
don Antonio de Literes, compositor de primer orden y acaso el
único que ha sabido juntar toda la majestad y dulzura de la
música antigua con el bullicio de la moderna...".
Recitativos, tonos
(tonadas) a solo, a dúo y a trío, y arias en estilo italiano se
suceden felizmente en la composición, que, perfectamente
estructurada, camina hacia un primer clímax en que Clicie y
Diana manifiestan su intención de venganza al final de la
primera jornada, y un segundo en el triste desenlace de la
historia en la jornada segunda. La escena protagonizada por los
"graciosos" Florilla y Silvio se enmarca dentro de la tradición
del teatro cantado español en la que personajes populares se
burlan en cierta manera de los complicados amores y desvelos de
los dioses mitológicos.
Formación para el reestreno en Madrid (noviembre 07):